El enfrentamiento entre seguidores del Sevilla y del Levante UD estalló en la Roda Norte de València, cerca de la avenida Juan XXIII, antes de que comenzara el partido de la octava jornada de Liga en el Ciutat de València. La Policía Nacional recibió una alerta sobre las 12.30 horas que señalaba la presencia de unos cuarenta aficionados sevillistas con una actitud agresiva en la zona. Inmediatamente después, se registró un choque directo entre estos grupos y los ultras del Levante, que se saldó con el lanzamiento de sillas, bates y material pirotécnico. Muchos de los participantes, armados con palos, aparecían encapuchados o con el rostro cubierto, tal como se pudo observar en imágenes difundidas por la televisión pública valenciana À Punt.
Los disturbios no se limitaron a las calles, ya que también se arrojaron objetos desde las terrazas de los bares situados en el entorno del estadio. La intervención de la Unidad de Intervención Policial de la Policía Nacional fue decisiva para dispersar a la masa y calmar el ambiente. A pesar de la gravedad de los hechos y los desperfectos ocasionados en la vía pública, la actuación policial no derivó en detenciones ni en la identificación de los implicados hasta el momento. Los incidentes, causados por la tensión y la ausencia de civismo entre los sectores radicales del fútbol, enturbiaron las horas previas al encuentro que cerraba la jornada liguera.