La plaza del Ayuntamiento de Valencia se ha convertido en un foco de tensión debido a la difusión de un cartel en redes sociales que convoca a grupos de extrema derecha a desalojar la acampada por la vivienda este jueves. Ante esta amenaza, los organizadores de la protesta, que llevan varias noches instalados, han activado sus mecanismos de seguridad y convocado una reunión urgente. Desde el comité de comunicación, instan a la ciudadanía a acudir en masa para "defenderse y resistir", considerando la situación como muy grave y reclamando apoyo inmediato para afrontar la jornada del jueves.
La situación se complica por la proximidad del 9 de Octubre, fecha en la que la plaza acoge los actos institucionales más importantes de la Comunitat Valenciana. Los portavoces de la acampada, Hugo y Mario, han dejado claro que no prevén abandonar la ubicación, aunque han propuesto al consistorio buscar alternativas para celebrar la mascletà y otras actividades. Argumentan que trasladar el campamento requiere medios logísticos que no poseen, a diferencia de la administración pública.
La alcaldesa, María José Catalá, ha reiterado su voluntad de no suspender ni trasladar los actos programados, incluyendo la mascletà prevista para el viernes. Según ha explicado, la Policía Local está elaborando informes sobre la afluencia de público para trasladarlos a la Delegación del Gobierno. Por su parte, la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, ha defendido el derecho de reunión de los manifestantes y ha apelado al diálogo para evitar una conflictividad mayor.
La tensión ya se hizo palpable durante la primera noche de la acampada, cuando participantes denunciaron la presencia de grupos de ultraderecha que lanzaron botellas de vidrio hacia el campamento. Desde entonces, los manifestantes se han organizado en comisiones para gestionar la convivencia y la seguridad. La comparecencia de los organizadores está fijada para las 20:30 horas de este miércoles, donde detallarán las medidas adoptadas para afrontar la jornada del jueves.