Una anomalía detectada por los escáneres de Vigilancia Aduanera permitió desarticular un importante envío de cocaína en el puerto de Valencia. Durante la operación Reventón, desarrollada el pasado 2 de octubre, los agentes interceptaron casi una tonelada y media de la sustancia oculta en un vehículo que viajaba a bordo de un ferry procedente de Ibiza. La intervención se saldó con la detención del conductor del automóvil y la retirada del cargamento para su custodia.
El hallazgo se produjo en el marco de los controles rutinarios que la Agencia Tributaria realiza de forma periódica en los embarques y desembarques de las conexiones marítimas entre la península y el archipiélago balear. En esta ocasión, la inspección se centró en el desembarque de vehículos en una de las terminales marítimas que gestionan este tipo de transporte. La furgoneta Medusa, equipada con tecnología de rayos X, fue la herramienta clave para identificar la irregularidad.
Durante el escaneo, uno de los vehículos de gran tamaño proyectó una imagen que alertó a los funcionarios por presentar una contaminación con una sustancia distinta al resto del contenido del automóvil. Ante esta señal, los agentes procedieron a realizar una revisión física de la mercancía. El registro minucioso permitió localizar un gran número de fardos que, tras someterse a pruebas de narcotest, dieron positivo en cocaína. El recuento oficial ascendió a 1.420 pastillas.
Para ello, se disponía de los recursos necesarios unos momentos antes del atraque del buque.