El Ayuntamiento de Alicante y la Fundación Hortensia Herrero han formalizado un acuerdo para llevar a cabo la restauración y rehabilitación de la Muralla de Poniente del Castillo de Santa Bárbara, un tramo de 470 metros que se remonta a los siglos XI y XIII. La intervención, que se extenderá durante un año, será gestionada por el estudio de arquitectura ERRE y se centrará en dos ejes clave: la limpieza y el saneado de los muros, así como la consolidación estructural del conjunto. Este proyecto responde a la necesidad de preservar un elemento histórico de gran relevancia para el patrimonio de la ciudad. La inversión total, de 2,4 millones de euros, correrá a cargo exclusivamente de la fundación.
Entre las tareas previstas se incluye la eliminación de elementos ajenos al monumento, la reparación de la mampostería y el refuerzo de la estructura para garantizar su estabilidad. Estas actuaciones buscan devolver a la muralla su integridad física y asegurar su conservación a largo plazo. Además, el proyecto contempla una puesta en valor del recorrido mediante una iluminación monumental y la instalación de paneles informativos y contenidos multimedia que permitirán a los visitantes explorar la historia del castillo de forma más profunda y atractiva.
Una de las consecuencias más significativas de la obra será la recuperación del acceso a la fortaleza desde el centro histórico de Alicante, una ruta que ha permanecido cerrada al público durante casi dos décadas. Esta reapertura no solo mejorará la conectividad entre distintas zonas de la ciudad, sino que también permitirá una experiencia más completa y accesible del monumento. El alcalde, Luis Barcala, ha destacado que esta actuación es un paso fundamental en la conservación del Castillo, un espacio que alberga un patrimonio de gran valor y recibe alrededor de un millón de visitantes anuales.
El Castillo de Santa Bárbara, ubicado en la cima del Monte Benacantil a 166 metros sobre el nivel del mar, es considerado uno de los principales símbolos arquitectónicos, históricos y paisajísticos de Alicante. Su muralla de poniente, con tramos de origen árabe y cristiano, ha cumplido a lo largo de los siglos una función defensiva clave, protegiendo el núcleo urbano y vigilando la bahía. Su ubicación en una zona escarpada ha permitido que sobreviviera a la expansión urbana, convirtiéndose en un testimonio esencial de las primeras etapas de ocupación del castillo.
Hortensia Herrero, presidenta de la fundación, ha expresado su satisfacción por liderar esta iniciativa, que marca su primera intervención de este tipo fuera de la ciudad de Valencia. Para ella, el proyecto representa una oportunidad para recuperar un elemento fundamental del patrimonio histórico de Alicante. La colaboración entre el Ayuntamiento y la fundación ha sido respaldada por una reunión de trabajo en el lugar de actuación, donde ambos líderes, junto a miembros del equipo de gobierno y representantes de la organización, han inspeccionado la zona y confirmado el compromiso conjunto con la restauración del monumento.