El presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, ha participado en el acto anual de entrega de honores y distinciones de la ciudad de València, celebrado en el marco del 9 d’Octubre, fecha que conmemora el Día de la Comunitat Valenciana. El evento, organizado por el Ayuntamiento, tiene como objetivo reconocer a personas y entidades que han contribuido significativamente al desarrollo y proyección de la ciudad. Este año, el acto ha destacado por un gesto inusual que ha llamado la atención: la concesión de la Medalla de Honor de la Ciudad a una entidad no perteneciente a la Comunitat Valenciana.
La distinción excepcional ha sido otorgada a la Ciudad Autónoma de Ceuta, un hecho sin precedentes en años recientes. Aunque no se ha ofrecido explicación oficial sobre el motivo de esta decisión, el reconocimiento ha generado reflexión sobre los criterios de selección de los galardones. La Medalla de Honor, considerada el máximo reconocimiento ciudadano, suele reservarse para figuras o instituciones vinculadas directamente con la región, lo que hace que el homenaje a Ceuta sea particularmente llamativo en el contexto de las tradiciones del acto.
Además de esta distinción especial, se han otorgado otras medallas en categorías diferentes. La Medalla de Oro ha sido concedida a varias entidades destacadas, entre ellas la Coral Juan Bautista Comes, la Real Hermandad San Antonio Abad, la Fiesta del Corpus Christi, el Ilustre Colegio de Procuradores de València, la Asociación Valenciana de Personas Sordas y la Comandancia Naval de València y Castellón. Por su parte, la Medalla de Bronce ha sido entregada a la Unidad de Drones del Departamento de Bomberos, en reconocimiento a su labor innovadora en situaciones de emergencia.
El Ayuntamiento también ha otorgado el título de hijos e hijas predilectas a José Alejandro Remohí Giménez, Fátima Diame y José Ballester Gozalvo, mientras que Ángela Nzambi Bakale, Mavi Mestre, Ferran Torres y Alejandro Grimaldo han recibido el reconocimiento de hijos e hijas adoptivos. Estos galardones, que abarcan diversos ámbitos como la cultura, la religión, el servicio público y la sociedad civil, refuerzan el papel de València como espacio de reconocimiento de la identidad regional, aunque el homenaje a Ceuta plantea interrogantes sobre la extensión de estos valores más allá de los límites territoriales tradicionales.