El 27 de septiembre, en el puerto de València, se interceptó un cargamento de 862 kilos de cocaína oculto dentro de un contenedor procedente del puerto ecuatoriano de Guayaquil. La mercancía declarada era azúcar, pero una inspección activada por el análisis de riesgo del puerto reveló indicios que llamaron la atención. La operación fue liderada por la Unidad de Análisis de Riesgo, compuesta por funcionarios de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria y agentes de la Guardia Civil, quienes seleccionaron el contenedor para revisión tras evaluar su perfil de riesgo. Tras abrir las puertas, se descubrieron 862 pastillas de cocaína, cada una de aproximadamente un kilo, distribuidas en 32 fardos. Estos no estaban mezclados con la carga legal, sino colocados encima de ella, lo que indicó una organización meticulosa en su disposición.
Los investigadores consideran que el método utilizado no fue el tradicional 'gancho ciego', en el que la droga se introduce en el contenedor en el puerto de origen, sino una variante más compleja. En este caso, se sospecha que la contaminación del contenedor se produjo durante la navegación, a bordo del buque mercante. La presencia de redes y un cabo en los fardos sugiere que fueron introducidos desde una embarcación auxiliar mientras el barco estaba en alta mar, lo que requiere la colaboración de un miembro de la tripulación. Esta táctica permite evitar los controles intensos en los puertos, donde las operaciones suelen estar bajo vigilancia constante.
La estrategia implica que la organización criminal ya había identificado previamente el contenedor que utilizarían, posiblemente durante el embarque, y esperó a que el barco estuviera en ruta para introducir la droga. Este tipo de operación, conocida como 'rip-off', se ha adaptado para minimizar riesgos en zonas portuarias altamente vigiladas. La presencia de elementos como el cabo indica que los fardos estaban preparados para ser extraídos con facilidad, lo que refuerza la hipótesis de una acción planificada desde el mar.
Aunque la droga fue incautada, hasta ahora no se han producido detenciones. Las diligencias correspondientes están siendo instruidas y se presentarán ante la justicia lo antes posible. Las autoridades continúan investigando todos los aspectos relacionados con el trasiego, con el objetivo de identificar y localizar a los responsables del tráfico. El caso destaca la evolución de las técnicas utilizadas por las organizaciones criminales para el contrabando de estupefacientes, cada vez más sofisticadas y difíciles de detectar sin herramientas de análisis de riesgo avanzadas.