Paula Sebastián Martínez camina por el casal con la misma sonrisa que llevaba de la mano de su padre cuando era niña. No es una casualidad: desde que nació, ha sido parte de la falla Quart-Palomar, en el sector El Pilar-Sant Francesc. Su historia no empieza en una entrevista, sino en los actos que su padre la llevaba a vivir, de la mano, año tras año.
Hoy, a los 25 años, es una de las trece candidatas a Fallera Mayor de Valencia 2027. Pero su camino no es nuevo. Fue fallera mayor infantil en 2011 y, con el tiempo, se incorporó a la Secretaría de su comisión. Actualmente, sigue ejerciendo como una de las secretarias, una responsabilidad que forma parte de su vida cotidiana en el casal.
La jornada 'cóctel' que han vivido las candidatas ha sido una prueba más para el jurado. Pero para Paula, lo más significativo no ha sido el protocolo, sino el abrazo de sus compañeras cuando escuchó su nombre en la gala del Roig Arena. Ese gesto, que guardará como uno de los recuerdos más emotivos, simboliza lo que quiere para este año: una experiencia compartida como una gran familia.
Su padre, que fue presidente de la comisión durante muchos años, es la persona a la que atribuye su amor por las Fallas. De niña, lo acompañaba a los actos para que los conociera de cerca. Ahora, al representar su comisión como fallera mayor, compartir esos mismos momentos con él ha sido «increíble».
Fuera de las Fallas, Paula disfruta del tiempo con su familia, del gimnasio y de escapadas a Chulilla, su pueblo. Pero lo que más valora es el casal: el espacio donde se reúnen los falleros, donde se toman decisiones, se ríe y se trabaja. Para ella, es el corazón de la fiesta.
Si llegara a ser fallera mayor, su deseo no sería solo representar a Valencia, sino agradecer a la ciudad todo lo que le ha dado. Quiere devolver el cariño que ha recibido, con cercanía, con sonrisas, con ganas de conversar. Su mayor deseo es que este año se recuerde como un año compartido en familia.