
La protesta por el derecho a la vivienda que recorrió las calles de València terminó en un momento de alta tensión frente al Palau de les Arts. Un grupo de manifestantes logró superar el cordón policial y acceder a la terraza del edificio, donde se celebraba el Valencia Real Estate Summit 2026. La acción provocó una reacción inmediata de las fuerzas de seguridad, que respondieron con cargas, gas lacrimógeno y disparos de pelotas de goma.
El enfrentamiento dejó nueve agentes heridos, entre ellos el inspector jefe de la Unidad de Intervención Policial, quien sufrió una fractura en el brazo. Cinco personas fueron detenidas, una de ellas acusada de arrojar material pirotécnico y objetos contundentes contra las líneas policiales. El dispositivo policial se mantuvo activo tras la dispersión para garantizar la seguridad del evento.
La marcha, convocada por el Sindicat de Llogateres, Entrebarris, la Plataforma d'Afectats per la Hipoteca y el Sindicat d'Habitatge València, reunió a más de 6.000 personas. Su finalidad era protestar contra la especulación inmobiliaria y el rechazo de dos decretos sobre vivienda en el Congreso de los Diputados. La indignación se hizo evidente en el recorrido, donde se escucharon consignas como «Que viva la lucha de la clase obrera» y se interpretó el Bella Ciao.
Tras la ruptura del perímetro, decenas de personas subieron a la terraza y se mantuvieron allí durante varios minutos antes de ser desalojadas. Parte de la multitud realizó una sentada pacífica frente al edificio, mientras otro grupo se trasladó al centro para iniciar una acampada en la Plaza del Ayuntamiento. La protesta se prolongó con un tono reivindicativo, a pesar de la represión.
En el plano político, Compromís y Podem denunciaron una respuesta policial «desproporcionada». El diputado Alberto Mezquida cuestionó la orden de carga y pidió que se investigue si se respetaron los principios de necesidad y proporcionalidad. La portavoz del PP en las Cortes Valencianas, Nieves Martínez, respaldó a los agentes heridos y acusó a la «izquierda radical» de incitar la violencia. La tensión política se intensificó tras el rechazo de los decretos sobre vivienda, que generó rabia entre los asistentes a la marcha.