
La protesta por el derecho a la vivienda en Valencia se ha saldado con un enfrentamiento directo entre manifestantes y fuerzas del orden. Un grupo reducido de personas logró romper el cordón policial que rodeaba el Palau de les Arts, donde se celebraba un congreso de inversores inmobiliarios, y accedió al interior del edificio. Según fuentes policiales, los manifestantes derribaron vallas y lanzaron objetos contra los agentes, lo que provocó una respuesta inmediata. La Policía utilizó gas lacrimógeno y pelotas de goma para desalojar a los ocupantes del perímetro, tras lo cual se produjeron nueve heridos entre los agentes y una persona detenida. Tras el desalojo, los manifestantes realizaron una sentada a los pies del Palau, haciendo sonar sus llaves como gesto simbólico de protesta. El congreso dentro del edificio se mantuvo con normalidad. La marcha, convocada por el Sindicato de Inquilinas, el Sindicat d’Habitatge, la PAH y Entrebarris, partió de la Porta de la Mar y tenía como destino final el Palau. Aunque la Delegación del Gobierno cifra la asistencia en unas 6.000 personas, las organizaciones afirman que más de 50.000 participaron. Entre los asistentes destacaron muchos jóvenes, lo que marcó un perfil claramente generacional. Durante el recorrido, se corearon consignas como 'No a la especulación', 'Ni gente sin casa, ni casas sin gente' y 'Los inversores son los invasores'. La portavoz del Sindicato de Inquilinas, Andrea Aleixos, anunció un llamamiento a preparar una huelga general en noviembre, pidiendo la creación de comités de huelga en centros de trabajo y educativos. El portavoz de la PAH, José Luis González Meseguer, destacó que ya no se buscan 'migajas', sino 'el pan', y que se abrirá una nueva dinámica de movilización. Iker Gallego de Entrebarris criticó el congreso de inversión inmobiliaria como un símbolo de la mercantilización de la vivienda, mientras que Júlia Sendra del Sindicat de l’Habitatge denunció que el Congreso de los Diputados había votado 'a favor del rentismo y la especulación'. La protesta se produjo en un contexto de alerta meteorológica: el aviso rojo por lluvias torrenciales afectó a Valencia y Castellón, con acumulados de hasta 600 litros por metro cuadrado en una hora en el Mediterráneo. A pesar de la alerta, la manifestación se desarrolló con normalidad hasta el momento de los incidentes. La protesta concluyó con el grito de 'Sol aguanta, València se levanta', un lema que resumió la indignación colectiva frente a la crisis de vivienda y la falta de avances legislativos.