
La plaza del Ayuntamiento de Valencia se convirtió en escenario de una protesta que no se esperaba hasta el final. Tras una marcha por la vivienda que terminó con cargas policiales, más de un centenar de personas decidieron acampar en el centro de la ciudad. La acción, que no afecta a la carrera del 9 d'Octubre, se llevó a cabo tras una serie de incidentes que marcaron el desenlace de la manifestación.
La marcha, convocada por sindicatos de inquilinos, comenzó con normalidad, pero derivó en tensión cuando los manifestantes intentaron saltarse el cordón policial en el Palau de les Arts. Allí se celebraba el 'Valencia Real Estate Summit 2026', un encuentro de profesionales del sector inmobiliario. Las imágenes de porrazos, lanzamiento de adoquines y balas de goma generaron un clima de alta tensión. En total, nueve agentes de la Policía Nacional resultaron heridos y cinco personas fueron detenidas.
A pesar de que los portavoces de los sindicatos aseguraron que la acampada no era el plan inicial, la violencia de la jornada y el clima general de indignación en España hicieron que la decisión se tomara de forma espontánea. Un grupo de jóvenes con megáfono asumió el liderazgo y convocó una asamblea. Tras el debate, la mayoría optó por instalar las tiendas en el centro de la plaza, para no interferir con la carrera del 9 d'Octubre, aunque el espacio sigue siendo crítico para la festividad.
La acampada se organizó rápidamente: se creó un canal de Telegram, se establecieron comisiones de seguridad, alimentación y enfermería, y se redactó un manifiesto con demandas claras: contratos indefinidos, bajada de alquileres, suspensión de desahucios y expropiación de viviendas en manos de fondos especulativos. El Sindicato de Inquilinas de Valencia apoyó la acción como una expresión de la 'rabia que la crisis de la vivienda ha sacado a la calle' y destacó que la protesta es 'autónoma' y 'asamblearia'.
El Ayuntamiento, que había anticipado que no se produciría una acampada por la festividad del 9 d'Octubre, ya tenía vallas preparadas para proteger el edificio. Aunque la acampada no afecta directamente a la carrera, su presencia en el corazón de la ciudad genera tensiones con las autoridades. El sindicato advirtió que 'las semanas son decisivas' y que la movilización 'irán a más', con la posibilidad de una huelga general. La protesta, que ya se ha extendido a otras ciudades, se presenta como el inicio de una nueva fase en la lucha por el derecho a la vivienda.