La plana de Castellón, una de las zonas más vulnerables del litoral mediterráneo, se prepara para un cambio profundo en su relación con el riesgo climático. Tras el impacto de la dana de 2024, que dejó secuelas en múltiples municipios, la Generalitat Valenciana ha encargado a la Universitat Jaume I un informe técnico para diagnosticar los riesgos actuales y proponer soluciones sostenibles. El comisionado para la Recuperación, Raúl Mérida, ha anunciado que este trabajo será el cimiento de una estrategia verde que busque aumentar la resiliencia de la provincia ante futuros fenómenos extremos.
El primer paso consiste en una radiografía científica de los riesgos, especialmente en zonas de alta densidad poblacional como la plana de Castellón. Mérida ha destacado que «queremos radiografiar los riesgos de la provincia, especialmente de la plana de Castellón, y para ello el primer paso es recurrir al foco de conocimiento universitario». El equipo multidisciplinar de la UJI analiza tanto la problemática como los criterios para intervenir, con el objetivo de revertir los efectos de eventos climáticos adversos.
La inversión prevista supera los 45 millones de euros. De ellos, 12 millones se destinan a ayudas directas a los 71 municipios afectados, para reparar infraestructuras y servicios dañados por las lluvias torrenciales. Además, se han ejecutado obras de emergencia en infraestructuras forestales, con una inversión de 25,3 millones de euros, repartidos entre comarcas como el Alto Palancia (7,4 millones), el Baix Maestrat (5,7 millones) y Els Ports (4,8 millones). También se han reparado 242 caminos agrícolas, del 93 % de los cuales ya se ha finalizado la obra.
Mérida ha insistido en que la respuesta no puede ser «cosmética o circunstancial», sino transformadora. Destaca el papel de los espacios verdes: «los paisajes urbanos con una cobertura impermeable del 50 al 90 % pierden entre el 40 y el 83 % de la lluvia por escorrentía superficial, mientras que un paisaje forestal suele perder alrededor del 13 %». Por eso, propone soluciones como parques inundables metropolitanos, que combinan protección contra inundaciones con la creación de áreas verdes accesibles.
El proyecto no se limita a Castellón. La Generalitat está desarrollando una hoja de ruta para toda la Comunitat Valenciana, con estrategias adaptadas a las tres provincias. Además, colabora con Alemania, Italia y organismos internacionales como el Comité de Regiones y el Parlamento Europeo, en una estrategia global contra las inundaciones relámpago. «Hablar de riesgos no significa únicamente hablar de medio ambiente, significa hablar de nuestras ciudades, de nuestras infraestructuras, de nuestra economía y, sobre todo, de las personas», ha subrayado Mérida. La estrategia busca no solo proteger, sino mejorar la calidad de vida en el territorio.