
El cielo sobre Valencia se oscureció antes de la hora de la suspensión. A las 15:00 horas, las puertas de todos los colegios, institutos, centros de formación y centros sociales de la ciudad se cerraron de forma simultánea. No fue un acto simbólico: fue la respuesta inmediata del Ayuntamiento a una alerta roja por lluvias intensas que se activó tras las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). La medida, anunciada tras la reunión del CECOPAL, afecta a cerca de 60 centros educativos en la provincia, incluyendo la Universidad Popular, centros ocupacionales, centros de mayores y de juventud. La suspensión no se limita al jueves. El consistorio ha decidido mantenerla también el viernes 2 de octubre, anticipándose a posibles afecciones en la vía pública, desplazamientos y accesos a los centros tras las fuertes precipitaciones que se esperan durante la noche y la madrugada. La alerta naranja por lluvias y tormentas se activó entre las 14:00 y las 18:00 horas, pero a partir de las 18:00 se elevó al nivel rojo, que se mantendrá hasta la 1:00 de la madrugada. Ante esta evolución, el Ayuntamiento no solo cerró los centros educativos, sino que extendió las restricciones a parques, jardines, cementerios, bibliotecas, museos, centros culturales y playas. El acceso al arenal fue prohibido, y se cerraron la Casa Forestal y el Embarcadero de Pujol en el Parque Natural de la Devesa-Albufera. Además, se suspendieron todas las actividades deportivas, las pruebas de oposiciones municipales y las actividades de la Junta Central Fallera. Para proteger a las personas sin hogar, Cruz Roja abrió el Polideportivo de Benimaclet a partir de las 15:00 horas, sumándose a los tres CAES ya operativos. El dispositivo municipal, coordinado por el CECOPAL, movilizó a Bomberos, Policía Local, Protección Civil y servicios de limpieza, especialmente en zonas críticas. El Ayuntamiento recomendó evitar desplazamientos, túneles y pasos inundables, y pidió seguir la evolución de la emergencia solo a través de canales oficiales. La decisión se tomó como medida preventiva ante la incertidumbre de las consecuencias de las lluvias, incluso en zonas no afectadas directamente por la DANA. No se limitó a la educación: el cierre afectó a todos los espacios públicos y actividades que pudieran generar concentraciones o desplazamientos innecesarios en un momento de máxima inestabilidad meteorológica.