La madrugada del martes 29 de septiembre se convirtió en un momento crítico para el interior de la provincia de Valencia, donde el modelo HARMONIE-AROME de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) dibujó una franja de precipitaciones extremas entre Villar del Arzobispo, Chulilla, Casinos y otros municipios próximos. En esta zona, algunos puntos podrían acercarse a los 120 litros por metro cuadrado en apenas doce horas, con valores puntuales de 103 a 118 litros en zonas como el entorno de Villar del Arzobispo y Pedralba. La intensidad de las lluvias eleva el riesgo de inundaciones locales, acumulaciones rápidas de agua y crecidas súbitas de barrancos y otros cauces.
Mientras tanto, la costa valenciana y la capital apenas registran precipitaciones. En València y buena parte de su área metropolitana, los registros se mantienen por debajo de los 5 litros por metro cuadrado, con amplias zonas incluso por debajo de los 2 litros. Este enorme contraste entre el interior y la costa se convierte en uno de los elementos más llamativos del mapa de lluvias.
La alerta por lluvias torrenciales, activada desde la medianoche, afecta directamente al interior de la provincia. En Utiel y Requena, se esperan acumulados entre 40 y 80 litros por metro cuadrado, con algunos puntos cercanos a los 90-95 l/m². Hacia el norte, en Castellón, las cantidades disminuyen progresivamente, aunque aún se prevén valores entre 30 y 50 l/m² en zonas del interior y prelitoral. A partir de las 18 horas, el temporal se desplaza hacia Castellón, donde se prevén acumulados de 40 a 60 l/m², con máximos puntuales cercanos a 80 l/m² en zonas como Borriol, Cabanes, Onda y el eje Jérica-Segorbe.
El cambio constante en los avisos meteorológicos generó confusión durante la madrugada. Aemet elevó un aviso del litoral norte de Valencia al nivel intermedio, pero al amanecer ya no había riesgo por precipitaciones. En Castellón, los avisos se invirtieron: el litoral sur pasó de amarillo a naranja, mientras el interior sur pasó de naranja a amarillo. La agencia explicó que estos cambios se deben a la complejidad de la convección de septiembre, donde chubascos muy intensos se concentran en zonas muy concretas.
En Requena, las lluvias ya habían provocado inundaciones y cortes de calles. Hasta las 20.30 del lunes, se habían acumulado 58 litros en el centro del municipio, 40 en San José, 38 en Finca San Blas y 35 en San Antonio. La red de Avamet registró 60,4 litros en Carpesa, con 45 cayeron en solo 30 minutos. En Burriana, Vinalesa y Albalat dels Sorells se registraron 57,4, 52,8 y 50,8 litros respectivamente.
El pleno del Ayuntamiento de Valencia se celebró bajo la sombra de la emergencia climática. Vecinos denunciaron que el área de urbanismo es responsable de que sus fincas se aneguen cada vez que hay lluvias. Uno de ellos aseguró que perdió su coche y trastero tras las lluvias de dos semanas atrás, y que no se trata solo de un fallo de la emergencia climática. Otro vecino casi falleció encerrado en un ascensor. La moción urgente sobre emergencia climática fue presentada por Compromís, que señaló que en la Comunitat se produce un desahucio cada tres horas. El debate se extendió sobre la necesidad de convocar el CECOPAL en situaciones de preemergencia sin depender de una decisión del gobierno municipal.