En el corazón de la Serra d’Irta, donde el aire huele a tierra y a futuro, se celebró el 50 aniversario de AVASA, la Agrupación de Viveristas Agrarios. Allí, el conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca, Miguel Barrachina, no solo recordó el pasado, sino que trazó el rumbo de la citricultura valenciana. La clave, según él, está en el vivero. «La sanidad del campo empieza en el vivero», afirmó, reforzando una máxima que ya no es solo técnica, sino estratégica.
La Generalitat ha alcanzado una cifra récord en inversión: 38,4 millones de euros este año para sanidad vegetal, la mayor dotación jamás registrada. Este dinero no se gasta en papeles, sino en análisis, certificación y prevención. Ya se han realizado cerca de 8.000 análisis sobre más de 80.000 plantas de cítricos, con el objetivo de frenar la clorosis nervial amarilla y otras amenazas. Cada planta certificada es un escudo para las explotaciones, y los asociados de AVASA producen aproximadamente el 90 % de la planta certificada de cítricos en la Comunitat.
Pero la inversión no se limita a control. La Generalitat ha gestionado tres convocatorias de ayudas para bioseguridad en viveros, con 5,6 millones de euros concedidos. De las 135 solicitudes presentadas, 107 ya han sido tramitadas y pagadas. Estas ayudas financian mallas de protección, sistemas de doble puerta, aislamientos contra insectos vectores y equipos de termoterapia. Barrachina lo dejó claro: «La bioseguridad no es un coste añadido, es una inversión que protege nuestras producciones frente a amenazas como la Xylella o el HLB».
El camino de AVASA no es reciente. Nació en 1976 tras la crisis del virus de la Tristeza, cuando viveristas, investigadores y Administración se unieron para salvar la citricultura. De esa alianza nació el primer vivero de base de cítricos de España. Hoy, la entidad conserva y reproduce más de 200 variedades, de las que más de 90 son exclusivas AVASA-PRI®. En 2025, los viveros de la Comunitat comercializaron 4.357.471 plantones certificados, un 30 % más que el año anterior.
A pesar del avance, Barrachina pidió al Gobierno de España que recupere las ayudas estatales para inversiones en bioseguridad, refuerce los controles sobre importaciones de terceros países y acelere la autorización de productos fitosanitarios. El mensaje es claro: la defensa del campo no puede depender solo de una región. La sanidad vegetal es un esfuerzo colectivo, y el vivero es el primer frente.