
Almassora pone en marcha una Guarda Rural dentro de su Policía Local para frenar los robos en el campo. Maquinaria, cosechas y gasoil son los objetivos de unos robos que cada año amenazan el trabajo de los agricultores del municipio.
La Policía Local de Almassora ha creado una Guarda Rural, un cuerpo dedicado exclusivamente a la vigilancia preventiva en el término agrario. Su misión: incrementar el patrullaje, conocer mejor el territorio y ofrecer una presencia más cercana en zonas que, por su extensión y aislamiento, requieren atención específica. No se trata de una medida de emergencia, sino de una adaptación a un municipio en crecimiento, donde las necesidades de seguridad evolucionan con el territorio.
La alcaldesa María Tormo lo ha dejado claro: «Nuestros agricultores trabajan cada día para sacar adelante sus explotaciones y no podemos permitir que el esfuerzo de todo un año esté en riesgo por un robo». La unidad nace para sumar, para reforzar la coordinación con la Guardia Civil y, especialmente, con los equipos ROCA, especializados en delitos rurales. La alianza no es simbólica: es práctica. La policía local, con su proximidad, complementa la capacidad técnica de los cuerpos nacionales.
El anuncio se hizo en el acto del Día de la Policía Local, celebrado el 29 de septiembre con motivo de la festividad de San Miguel Arcángel. Allí estuvieron el conseller de Emergencias e Interior, Juan Carlos Valderrama, quien destacó el papel de la Policía Local como servicio de proximidad, y autoridades locales que reconocieron el compromiso de los agentes. No solo se anunció la nueva unidad, sino que también se distinguió a quienes han actuado en emergencias, como Kevin Palenzuela Ruiz, por su labor durante un incendio, o médicos que ayudaron en una parada cardíaca.
La Guarda Rural no es un aislamiento. Se suma a otras iniciativas del ayuntamiento: la Unidad Viogen, creada hace dos años para asesorar a vecinos en conflictos de ocupación ilegal, la adhesión a la Red de Municipios Afectados por la Okupación (Xarxa MAO), y la preparación de nuevas jornadas antiokupación. También se ha incorporado la figura del agente tutor, con dos policías formados para acompañar a menores en centros educativos, atendiendo el absentismo, el acoso y el uso indebido de tecnologías.