
La isla de Tabarca ha dado un paso decisivo hacia la estabilidad en sus servicios de transporte tras una reunión entre la Generalitat, los ayuntamientos de Alicante y Santa Pola, y la Asociación de Vecinos. Durante meses, los habitantes han enfrentado interrupciones frecuentes en las conexiones con el continente, especialmente en invierno, cuando el servicio se reducía o desaparecía. Ahora, se ha acordado establecer una oferta mínima de tres travesías diarias durante todo el año, con salidas programadas a las 7.00, 13.00 y 19.00 horas, con el objetivo de garantizar una conexión regular y predecible, incluso en temporadas de baja demanda.
El compromiso se basa en la negociación directa con las ocho empresas que operan los once barcos que prestan el servicio. Se prevé que, durante los meses más críticos —noviembre a febrero—, una sola compañía asuma la responsabilidad de mantener el servicio mínimo. Aunque las frecuencias podrán ajustarse según las condiciones del mar y los criterios de seguridad establecidos por la Capitanía Marítima, el acuerdo busca evitar el colapso del transporte en momentos clave para la comunidad insular.
Además de las mejoras en el transporte, se han acordado actuaciones clave en las instalaciones portuarias. Entre ellas, la reposición del sistema de sombraje, esencial para proteger a pasajeros y embarcaciones del sol. También se estudiará la ampliación de las zonas de espera y la reorganización del muelle, donde actualmente coexisten el tráfico de mercancías y los pasajeros, generando conflictos de circulación. Se trabajará con los vecinos para diseñar una distribución más eficiente de los espacios, priorizando la seguridad y la comodidad.
Otra prioridad es la limpieza y seguridad del puerto, con la retirada de embarcaciones abandonadas que ocupan el interior del recinto. Esta medida forma parte de un plan más amplio para mejorar la imagen y funcionalidad del espacio portuario. Asimismo, se avanzará en la finalización de la estación marítima, tras el cierre del contrato con la empresa constructora que entró en concurso de acreedores. Una vez resueltos los trámites administrativos, se contratará a una nueva empresa para completar las obras.
La singularidad de Tabarca —como isla habitada, fortificada, conjunto histórico-artístico y reserva marina— ha sido un eje central en el diálogo. Las autoridades han destacado la necesidad de equilibrar el turismo, la vida residencial y la conservación del entorno natural y patrimonial. El compromiso con los vecinos no es solo técnico, sino también participativo: se mantendrá una interlocución directa con ellos para que sus necesidades reales influyan en las decisiones que se tomen.
El proceso cuenta ya con una hoja de ruta definida por la Vicepresidencia Tercera y la Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación, junto con los ayuntamientos. En los próximos días se reunirá con las empresas operadoras para cerrar el acuerdo definitivo, con el objetivo de poner en marcha estas mejoras antes de la temporada estival.