
El Villarreal CF ha tomado una decisión clave para su futuro inmediato al blindar a una de sus mayores promesas: Nico Barattucci. El delantero argentino, que milita en el filial del club, ha alcanzado un acuerdo oficial de renovación que lo vincula con la entidad castellonense hasta junio de 2029. Esta medida no solo refuerza el compromiso del club con su cantera, sino que también responde a la creciente demanda de jugadores de alto potencial en el mercado europeo.
El joven atacante, de 20 años y con doble nacionalidad hispano-argentina, ha sido una de las sensaciones del Villarreal B en la presente temporada. A las órdenes de David Albelda, ha disputado cuatro encuentros en Primera Federación, donde ha marcado dos goles y repartido tres asistencias. Su desempeño ha destacado por su inteligencia táctica, su potente físico y su capacidad para atacar los espacios libres, convirtiéndolo en una pesadilla constante para las defensas rivales.
Su camino hacia el primer equipo comenzó en Mallorca, donde se formó en una cantera balear. Tras asombrar a los captadores bermellones siendo apenas un benjamín, se incorporó a una cantera donde explotó definitivamente en la temporada 2024/25, anotando 13 goles en División de Honor Juvenil. Su rendimiento superlativo llamó la atención del Villarreal, que no dudó en reclutarlo en el verano de 2025. Tras foguearse con éxito el curso pasado en las filas del Villarreal C, el argentino ha derribado la puerta del primer filial por puro talento.
El fútbol corre de manera natural por las venas de este talentoso delantero, ya que es hijo de Luis Baratucci, exjugador del Racing de Avellaneda en la máxima categoría del balompié argentino. Desde la infancia, Nico absorbió los valores del esfuerzo y el amor por la pelota, cualidades que hoy se manifiestan en cada partido. Su versatilidad le permite alternar entre delantero y extremo con una facilidad asombrosa para su corta edad.
La renovación es una apuesta clara del club por su política de formación interna. Al asegurar su continuidad, el Villarreal corta de raíz el interés de otros grandes transatlánticos europeos que seguían muy de cerca su evolución. El club se asegura así una de sus piezas más cotizadas y codiciadas, reforzando su modelo de desarrollo de jugadores.