
La comunidad educativa valenciana ha iniciado el curso con movilizaciones en València, Alicante y Castelló de la Plana. El profesorado salió a la calle para reclamar que la Conselleria de Educación retome las conversaciones sobre las condiciones del sistema público. Las organizaciones convocantes presentan estas marchas como el comienzo de una nueva etapa de presión después de que el proceso negociador anterior no ofreciera resultados que considerasen suficientes.
En la capital valenciana, la marcha comenzó en la plaza de San Agustín durante la tarde y avanzó bajo un lema centrado en la dignidad de la escuela pública. La cabecera también expresó su rechazo a la gestión de la consellera Carmen Ortí. La protesta reunió a docentes junto a familias, miembros de entidades cívicas y representantes políticos, una composición con la que los sindicatos quisieron mostrar que sus demandas afectan al conjunto de la comunidad escolar.
Las camisetas verdes y los chalecos que aludían a la precariedad docente volvieron a formar parte de la imagen de la concentración. Entre los mensajes mostrados figuraban peticiones de mayor inversión, más recursos y una educación pública de calidad en valenciano. Las reivindicaciones abarcan la mejora de las plantillas y de las retribuciones, la reducción de las ratios y medidas que alivien la carga burocrática del profesorado.
Marc Candela, coordinador de Acción Sindical de STEPV, situó la reactivación de la negociación como el objetivo inmediato. El sindicato quiere que cualquier propuesta que salga de esas conversaciones pueda ser valorada por el profesorado. También contempla consultar de nuevo al colectivo sobre una posible huelga, aunque vincula esa decisión a la respuesta que ofrezca la Conselleria en las próximas conversaciones.
CCOO sostiene que los avances planteados durante el curso pasado no obtuvieron un respaldo suficiente entre las organizaciones docentes, con la excepción de las medidas dirigidas a reducir la burocracia. Su secretaria general de Educación, Xelo Valls, describió las protestas actuales como un punto de partida para conseguir mejoras que puedan ser consideradas satisfactorias por quienes trabajan en los centros.
El calendario de las próximas acciones dependerá, por tanto, de si se reabre el diálogo y de la evolución de las propuestas. Los sindicatos mantienen la posibilidad de intensificar las movilizaciones y recuerdan que la suspensión de la huelga del final del curso anterior no cerró el conflicto. El mensaje trasladado en las tres capitales es que el profesorado seguirá pendiente de medidas concretas sobre recursos, condiciones laborales y organización de las aulas.