El menú que las familias valencianas reciben al empezar el curso debe permitir algo más que saber qué día toca arroz. En 2026-2027, la programación del comedor tiene que respetar límites concretos para frituras y precocinados, reservar espacio semanal a las legumbres y detallar los platos y sus alérgenos. Es una referencia que los padres pueden leer y contrastar con el servicio que utiliza su hijo.
El Real Decreto 315/2025 entró en vigor, con carácter general, el 16 de abril de 2026. Este septiembre comienza el primer curso completo bajo ese marco, que alcanza a centros públicos, concertados y privados de las etapas enumeradas en la norma, desde el segundo ciclo de Infantil hasta Bachillerato y FP básica y de grado medio. El primer ciclo de Infantil, de cero a tres años, queda fuera de su ámbito.
Una fritura semanal y un precocinado al mes
Para las comidas de lunes a viernes, el decreto fija un máximo de una ración de frituras por semana y una de platos precocinados al mes. El límite mensual no convierte cualquier croqueta o empanadilla en un producto prohibido: el programa de control de AESAN distingue los precocinados de las preparaciones hechas en la propia cocina.
La fruta fresca debe ocupar el postre entre cuatro y cinco días por semana. Las legumbres y las hortalizas aparecen como primeros platos entre una y dos veces cada una; las ensaladas, como guarnición, entre tres y cuatro. También se exige pan integral al menos dos veces por semana y arroz o pasta integral al menos cuatro veces al mes.
En los segundos platos hay mínimos de pescado, huevos y proteína vegetal, además de un techo de tres raciones de carne semanales. Ese máximo no es una cuota que deba llenarse. AESAN ha aclarado que ningún límite superior permite incumplir los mínimos de los demás grupos. La planificación se valora en conjunto, no escogiendo una cifra aislada.
El calendario mensual debe explicar lo que se sirve
La información destinada a las familias debe indicar los platos, cómo se cocinan, sus salsas y guarniciones y los alérgenos presentes. En el postre también debe concretarse la variedad de fruta o el tipo de lácteo. El centro ha de facilitar orientaciones para que la cena complemente la comida del mediodía y publicar esta información en un medio accesible, también para quienes usan el comedor de forma ocasional.
Para alumnado con alergias, intolerancias u otras enfermedades que exijan una dieta especial, el artículo 10 contempla menús adaptados, con acreditación médica, o, en su caso, medios adecuados para conservar y calentar la comida aportada por la familia. Esa solución debe concretarse con el centro antes de utilizar el servicio. La planificación del menú especial también tiene que comunicarse.
La encuesta valenciana mide opiniones, no cumplimiento
El informe Mengem Territori 2026 del CODiNuCoVa, difundido al inicio de septiembre, recoge que el 95,4 % de las familias consultadas tiene acceso al menú mensual. El 85 % apoya introducir alimentos menos habituales para sus hijos, como legumbres o brócoli.
Participaron más de un centenar de familias de centros de la Comunitat: el 43 % de Alicante, el 29 % de Valencia y el 28 % de Castellón. El documento no detalla un muestreo que permita extender esos porcentajes a todas las familias valencianas. Tampoco audita qué se sirve en cada colegio. Sus respuestas describen la disposición de quienes participaron a aceptar cambios en el comedor.
La compra de alimentos tiene otro calendario
No todas las medidas llegan a la vez. El programa de control de AESAN sitúa la aplicación práctica de los criterios del artículo 4 en el curso 2027-2028, frente a 2026-2027 para las reglas de programación del menú. Ese bloque incluye el mínimo del 45 % de raciones de frutas y hortalizas de temporada y la adquisición de productos ecológicos. No corresponde presentar esas exigencias estatales como una novedad obligatoria de este septiembre.
La disposición adicional del decreto establece, además, que su aplicación no puede elevar el coste total del menú para las familias.
Los controles oficiales corresponden a las autoridades competentes. Si el calendario recibido omite alérgenos o no explica las preparaciones, la familia puede pedir esa información a la dirección y al responsable del comedor. Para señalar cambios entre lo anunciado y lo servido, el menú del mes y las fechas concretas dan al centro una referencia sobre la que responder.
Ilustración editorial original generada con IA para València Informada; no representa un menú servido en un colegio real.